Lo que más cansa no es tu trabajo.
Es pensar todo el día en él.
Si necesitas descansar de tu cabeza, lee el primer correo que mando a mis suscriptores.
Puedes leerlo y darte de baja. O quedarte, faltaría más.
Lo que más cansa no es tu trabajo.
Es pensar todo el día en él.
Si necesitas descansar de tu cabeza, lee el primer correo que mando a mis suscriptores.
Puedes leerlo y darte de baja. O quedarte, faltaría más.