Mi obsesión por lo simple.

Phoenix Park con Venado

Menos es más.

Ya sé que esta frase no la inventé yo.

Y que no vengo a contarte nada nuevo.

Pero es así.

Tu diseño web lo hago simple porque funciona.

No hay más secreto.

¿Has entrado en una tienda de Apple?

Mobiliario sencillo y espaciado.

Pocos productos.

Y nada más.

Con esto no quiero decir que soy Steve Jobs.

Ni voy a reinventar Apple.

Ahora, si quieres un diseño web que funcione bastante mejor que la mayoría puedo ayudarte.

¿Y por qué la mayoría no lo hace?

No lo sé.

Habría que escuchar sus propias historias.

Lo que sé es que lo más simple, aunque no se aprecie, conlleva un gran esfuerzo detrás. 

Y pocos están dispuestos a asumirlo.

Antes de arrancar el fruto de primavera y llevarlo a la ciudad para que otro lo tome de la cesta.

-lo cual es una tarea bastante simple-

primero alguien tiene que pasar varios meses de invierno

-con piel de esquimal y paciencia de artesano-

removiendo la tierra.

Sacando la mala hierba.

Esto lo aprendí hace unos años durante un voluntariado en Irlanda. Donde me tocó trabajar en el campo. 

Y lo digo ahora muy cómodamente sentado frente a mi portátil en un coworking en Málaga.

Sin embargo, para ese momento -aunque haya sonreído para la foto- no lo estaba pasando nada bien. 

Para que te hagas una idea, no pude soportar el peso de una motosierra y encenderla.

Todavía recuerdo la cara de asombro / compasión del granjero…

Luego de varios intentos en vano: 

¡Yo me encargo! 

Me dijo con su inconfundible acento irlandés en inglés.

Como pensando… ¿A este inútil le voy a dar techo y comida durante 6 meses…?

Bueno, para no extenderme, el caso es que en Irlanda pasé frío… ¡En todos los sentidos!

¿El punto?

Que si bien está claro que esta experiencia no fue un camino de rosas para mí, te la comparto porque me sirvió para espabilar. 

En otras plabras, para desarrollar mi carácter en el ámbito profesional. 

Entendí que para ser simple en lo que sea que hiciese luego, primero tenía que embarrarme las manos por un tiempo. 

Con esta mentalidad, empecé un máster en marketing digital. Y me contrataron para servir helados en la Yogurtería Smooy. Lo que me permitió ir pagando las cuotas.

Al cabo de unos meses, una amiga me pidió que la ayudara con el posicionamiento de su academia de yoga. Y como no tenía web, me embarqué en mi primera aventura con WordPress. 

Y comencé a trabajar a tiempo parcial como responsable de marketing online de una inmobiliaria.

¿Lo mejor de esto último?

¡Que tampoco tenían web! 

¿Lo peor?

¡Que era mi segunda página! 

Y ya no para una amiga…

¿Resultado?

¡Positivo! 

¡Aunque en el camino haya roto la página más de una vez!

Más adelante, un poco más curtido, creé y gestioné la estrategia de marketing digital de la 1º pizzería de Málaga en Tripadvisor.

Donde llegamos a recibir más reservas por la página del restaurante que por la reconocida plataforma de reservas online de El Tenedor.

Aquí pude constatar la eficacia de un diseño web simple. 

Más recientemente, he tenido el privilegio de colaborar junto con equipos de diversas disciplinas relacionadas con el diseño web.

Estudios de diseño UI y UX, empresas de marketing y agencias de desarrollo trabajando en conjunto para sacar adelante proyectos digitales de gran envergadura.

Yoigo, Liberty Seguros, Gananza, Tierra de Burritos… Son algunos de los clientes que pasaron por nuestras manos. 

Una desafiante aventura que -además de robarme varios fines de semana, no te voy a mentir- me permitió desarrollar una visión más completa sobre lo que funciona, y lo que no, en la mayoría de sitios web. 

En fin.

¡No me extiendo más!

Esta es un poco mi historia…

No valgo mucho para currar en el campo, pero algo he aprendido sobre páginas web.

Si necesitas que te ayude con la tuya empieza por aquí.