"La simplicidad es la máxima sofisticación"

leonardo da vinci

Científico, pintor, filósofo, escritor, ingeniero, y un largo etcetera que conviene resumir con la palabra «genio».

Si bien es obvio que yo no pretendo compararme con Da Vinci -¡faltaría más!- me hubiese encantado comentarle lo siguiente: 

–Oye Leonardo escucha. Eres un crack, jaja. ¿Te acuerdas eso que dijiste sobre la simplicidad y tal? ¡Pues lo mismo aplica para diseño web!

Mira.

Sé que no dudas de que una web hoy es un básico imprescindible para tu negocio. Si no, no hubieses llegado hasta aquí… Eso está claro.

Ahora bien, observa en tu sector… ¡Todos tienen una web!

Por lo cual, te pregunto: ¿merece la pena pagar por otra más del montón…?

Que si «tu web en 7 días». Que si «una extensa lista de plugins premium incluidos». Que si «también te llevamos las redes sociales».

No.

Para diferenciarte de tu competencia: necesitas un diseño web simple.

Que le facilite la vida a tus usuarios. Limpio, mensaje claro y un único objetivo: contactarte o comprar.

¡Tal como lo ves en mi propia página!

Lo demás… Efectos chulos, frases trilladas, imágenes de relleno… No solo dispersa a quienes navegan por tu web, sino que te hace pasar como otro más en tu sector.

–Ok Óscar y si parece tan fácil ¿por qué otros no lo hacen? 

–No digo que otros no lo hagan. De hecho seguro sí y algunos mejor que yo. No obstante, sí que es verdad que la gran mayoría se encuentra un poco aturdida con tanto ruido en internet.

Y luego cabe destacar que no es tan fácil como puede parecer… Lo que se ve simple a primera vista, normalmente conlleva bastante trabajo detrás. 

Antes de meter las verduras en la cesta de la compra… Aquellos tomates que pillo más bonitos, las patatas de tamaño medio que me gustan, etc. 

Una tarea que apenas me toma esfuerzo.

Primero alguien tuvo que pasar varios meses de trabajo duro en el campo. 

Y lo más probable durante la época de más frío que es la más provechosa para remover la tierra… ¡Para quitar la mala hierba!

Esto lo aprendí precisamente trabajando en el campo. 

Durante un voluntariado en Irlanda… cambio de comida y alojamiento tenía que trabajar 5-6 horas diarias. En labores como: plantación de tomates, cosecha de patatas, etc. 

Lo cierto es que este episodio de mi vida por el verde de Irlanda -que suena muy «guay» y que influye en mi concepción de lo simple como fruto del trabajo duro- te lo cuento ahora muy cómodamente: sentado frente a mi portátil en un coworking en Málaga. 

Sin embargo, para ese momento -pese a que haya sonreído para la foto- no lo estaba pasando nada bien.  

Para que te hagas una idea, no pude soportar el peso de una motosierra y encenderla.

Todavía recuerdo la cara de asombro / compasión del granjero… 

Luego de varios intentos en vano: 

–¡Yo me encargo! 

Me dijo con su inconfundible acento irlandés en inglés. Como pensando… ¿A este le voy a dar yo techo y comida durante varios meses…?

Si bien no recuerdo esta aventura por Irlanda del todo gratificante me sirvió para desarrollar mi carácter en el ámbito profesional. 

Asumí que para llegar a ser simple en lo que sea que fuese a dedicarme a partir de entonces, primero tenía que embarrarme bien las manos de experiencia. Me gustase o no.

Con esta mentalidad empecé un máster en marketing digital. Y me volví un adicto al consumo de cursos online premium para complementar: de marketing, diseño y desarrollo web. 

Al mismo tiempo que curraba en una heladería que me permitía ir pagando las cuotas del máster y el resto de inversiones complementarias. 

Iba todo en orden, pero me di cuenta de que necesitaba meterme en el barro cuanto antes. ¡Aplicar lo que iba aprendiendo!

Fue entonces cuando -gracias a una amiga que recién abría su propia academia de yoga- me embarqué en mi primera aventura con WordPress.

¡Mi primer diseño!

Al cabo de un año, y por referencia de esta misma amiga, me confiaron un trabajo como responsable de marketing online de una pequeña inmobiliaria. 

¿Lo más atractivo de esta nueva oportunidad?

Que no tenían web. 

¿Lo peor?

Que era solo mi segundo diseño… Y ya no para una amiga.

¿Resultado?

Positivo. 

Aunque en el camino haya roto la página más de una vez…

En 2019 -ya con los primeros callos de experiencia en las manos- creé y gestioné la estrategia de marketing digital de la que terminó siendo la 1º pizzería de Málaga en los resultados de Google.

Donde llegamos a recibir más reservas por la página del restaurante que por la reconocida plataforma de reservas online de El Tenedor.

Aquí pude constatar -tras varios ensayos y errores- la eficacia de un diseño web simple. 

Más recientemente, he tenido el privilegio de colaborar junto con equipos de diversas disciplinas relacionadas con el diseño web.

Estudios de diseño gráfico, empresas de marketing y agencias de desarrollo, trabajando en conjunto para sacar adelante proyectos digitales de gran envergadura.

Yoigo, Liberty Seguros, Gananza, Tierra de Burritos, son algunos de los nombres de los clientes que han pasado por nuestras manos. 

Esta experiencia -además de adueñarse de algunos de mis fines de semana, no te voy a mentir- me ha permitido confirmar lo que funciona, y lo que no, en la mayoría de sitios web. 

Y, por supuesto, confirmar el poder de los simple  👌 

En fin… Este soy yo… No valgo mucho para currar en el campo, pero algo sé sobre páginas web… 

Si necesitas que te ayude con la tuya empieza por aquí.

Y si te abruma el exceso de ruido en internet -y tu mente pide foco- cada semana envío 1 consejo simple por email…

Responsable: Óscar Albánez.
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